Nose si empezar por el principio, o por el final. Me he planteado si realmente quiero contarlas, si es mejor no hablar, o contarlas y que las personas que lo lean puedan, al menos, entretenerse.
Voy a empezar contando lo que me ha pasado con el ultimo chico que conocí.
Estaba con unas amigas justo antes de las vacaciones de Navidad. Charlábamos cuando de repente siento un enorme codazo y como consecuencia, la boquilla de mi botella se estampó contra mis dientes. Sentí un enorme dolor y me entró una "mala leche" instantánea. Me giré con bastante mala cara, y ahí estaba él. Me cambió el gesto: era guapísmo. Él se dirigió a mí y se disculpó, yo le devolví una sonrisa.
Al rato, mis amigas y yo decidimos cambiar de bar. Así que salimos y les dije que podiamos ir a otro pub que yo conocía. Estando en este segundo bar (tercero o cuarto, jajaja), de repente apareció él, pasó por mi lado y me dijo:-"Estás en todos lados"-, a lo que yo respondí:-"¿No será que tú me estás siguiendo?". Tengo que confesar que me encantó que se volviera a dirigir a mí. Pues así fue pasando la noche, entre miradas y risas complicedes desde la distancia. Si yo pasaba por su lado le llamaba la atención con alguna broma, y viceversa.
Al rato, una de mis amigas me dijo:-"No eres capaz de ir a hablar con él y decirle algo"-, yo no me lo pensé y me fuí para él. Llegué, me sente a su lado (cosa que aún no me explico como tuve el valor) y le dije:-"¿Cómo estás?"-.
Aún me río cuando pienso la poca verguenza que tuve, él me siguió el rollo, y me dijo que si me iba con él a otro bar. Yo les pregunté a mis amigas si les apetecía cambiar de nuevo de sitio, ellas me respondieron que se querían marchar. Yo decidí quedarme allí con él.
A los pocos minutos, en un momento de ludicez, me pregunté que qué estaba haciendo, me había quedado en un bar sóla con un tío que no conocía de nada, así que salí corriendo a ver si podía alcanzar a mis amigas, pero fué demasiado tarde, así que volví le dije que me iba para mi casa y que me había encantado conocerle.
Su respuesta me encantó. Me preguntó que como me iba a casa, yo le respondí que en taxi, y el me dijo que de eso nada que él me acompañaba.
De modo que paseamos por todo el centro de la ciudad, lloviendo, bajo el mismo paragüas y agarraditos.
Al llegar a mi portal, nos estabamos despidiendo y me besó.
Hasta aquí todo muy bonito, perfecto, ideal, pero todo eso cambió cuando me dice que se iba a mudar a otra ciudad en tres días.
En definitiva, no lo he visto más. Lo único que me ha quedado de él ha sido una felicitación por Navidad y un bonito recuerdo.

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